martes, 18 de diciembre de 2007

AVISO DEL ADMINISTRADOR DE BÍTACORA


Esta bitácora, a pesar de sus diversas entradas, no es sino un conjunto de variaciones sobre un mismo tema: la confesión de un irredento fanático beisbolero.
Algunos amigos han expresado su preocupación por ciertas expresiones beligerantes y ampulosas en contra de otros deportes, exigiendo defina mi posición.
En lo personal soy enemigo de todo protagonismo y preferiría ser invisible. Sin embargo, por consideración y con ánimo de apelar estrictamente a la verdad, haré algunas exposiciones al respecto, antes de pasar en la próxima entrada a una defensa de la matemática beisbolera – si los teólogos defienden y difunden sus dogmas, ¿por qué no habríamos los aficionados al béisbol de intentar hacer lo mismo?
Sólo unos cuantos deportistas fuera del béisbol me han hecho sentir algo especial cuando los veo jugar. Entre ellos, Romario de Souza, Paolo Maldini, Roberto Baggio, Lionel Messi, Stephan Effenbergh, Julio César Chávez, Terry Norris, Joe Montana, Roger Federer, Charles Oakley, Dominique Wilkins, Dennis Rodman, Magic Johnson Allen Iverson, Paz Vega (sic) y desde luego Michael Jordan. Por puros riñones, nunca me gustaron Diego Armando Maradona, Hugo Sánchez, Jorge Valdano, Zinedine Zidane, David Beckham (en general, ninguno del América o del Real Madrid), Hakeem Olajuwon, David Robinson, Tim Duncan y Mike Tyson.
Como deportes de afición y emoción puras, conceptualmente hablando, me quedo con el béisbol y el baloncesto. Uno rey y otro príncipe.
Como jugador, alguna vez me quedé con el volleyball, pero no creo que pueda jugarlo ya al mismo nivel de antes. Ojala mi maestro, el legendario Joel “Polvareda” Sánchez, dos veces mundialista universitario, no esté leyendo esto.
Como espectador villamelón (finales y grandes eventos) me quedo con el fútbol americano (esos malditos Cowboys) y eventualmente el hockey (los toros no son deporte, son una metáfora de la muerte).
Como deporte de masas y de tejido social, soy honesto y acepto que no me puedo quedar con el fútbol, porque sólo a un puñado de aficionados le fue deparado el amor y el conocimiento a conciencia del fútbol; al resto, al gran resto, nos fue deparada simplemente la empatía con ciertos colores y jugadores. En ese sentido, afortunadamente nunca he llevado la identificación ideológica hacia las zonas de violencia tan comunes en el fútbol. Además, el fútbol es un deporte en el cual he encontrado una extraña dicotomía: el placer por los recuerdos y las expectativas de los grandes encuentros, pero a la vez la mayor cantidad de partidos aburridos y decepcionantes en proporción con otros deportes. Del fútbol también me sorprende la cantidad de aficionados casuales y comentaristas ignorantes en relación con la magnitud de la popularidad de ese deporte, lo cual me hace sospechar de una popularidad inducida, al menos en parte, de forma artificial gracias a la exaltación del nacionalismo representado por las selecciones de países, torneos internacionales más o menos bien organizados y ciertos intereses económicos, los cuales por supuesto no son propios nada más del fútbol. Entonces, ¿con qué me quedo en particular del fútbol? Con su testoterona épica y con varias de sus camisas, pues suelen ser cómodas de vestir en cualquier clima.
Por último, siempre he sido crítico hasta el punto de lo cáustico, empezando conmigo, mi familia, mi religión, mis héroes, mis representantes políticos y mis deportes de interés. Sin embargo, el temor reverencial que me produce el béisbol impide por lo general cualquier atrevimiento de mi parte del tipo ya descrito. El béisbol me ha exigido poco, muy poco, y me ha dado mucho a cambio. No estoy en condiciones de regatear sus méritos.

Epílogo. ¿Me gusta hablar de otros deportes? Sí, pero sin renunciar al derecho a la crítica y además no esperen que hable muy seguido de otras cosas aquí. No pidan imparcialidad, pues no soy juez del área penal, sino un simple fanático del juego de pelota. Este es un ciber-templo del béisbol. Todos los demás temas son asuntos menores.

7 comentarios:

Serginho dijo...

Enterado... Una pregunta, por qué la foto de la morritn?

Capitán Tomate dijo...

Ah, es que a Paz Vega la mencioné en el grupo de mis jugadores favoritos. De ese grupo, ella era definitivamente la más fotogénica. Por cierto, olvidé incluir a Mr. Sprite, Grant Hill y al X-Man, Xavier McDanield.

Daesu dijo...

Mi querido David: hoy hacía, con mi amigo Feroz, un recuento de esos momentos que para nosotros han vuelto por demás habitable el paraíso beisbolero. Algunos de ellos incluso me ha tocado vivirlos y verlos de manera cercana. En el beisbol tengo mi ejercito ideal tan arbitrario por lo subjetivo: Graig Nettles, Steve Carlton, Don Mattingly, Nolan Ryan, Paul Molitor, Ryan Sandberg, Steve Yeaguer, Dwight Gooden, Roger Campaneris, Sal Bando, Joe Rudy, Steve Sax, Dave Lopez, El venado MacGee, son algunos miembros de este ejercito. En el futbol sólo he admirado a Joe Montana. En el automovilismo a Senna, en fin. Sin embargo, con todo y mi afición por el futbol, sigo pensando que el deportista más grande de todos los tiempos, ese que evolucionó no sólo su deporte sino la forma de confrontar éste con el mercado y el mundo, un tipo que creo un símbolo alrededor de él y que era reconocible en cualquier punto del planeta, es Michael Jordan. Sí, un basquetbolista.

Gerardo Osornio dijo...

Con mucho gusto descubro que además del placer del Beisbol nos une otra cuestión que caracteriza a la gente con buen gusto, carisma y sentido común: Paz Vega(Creí que era imposible, pero por verla hasta compré una película con Adam Sandler, con riesgo de que Ernesto Diezmartínez, uno de mis mejores amigos,me retirara el saludo para siempre).
Capitán Tomate, que esta noche sueñes en Paz(Vega), con esa sensación no importa que pierdan otra vez los Tomateros y hasta se sigan ponchando como globos en piñata.

Emmanuel dijo...

Pues no me molesta que no hables más que de beisbol si continúas posteando a la española más bella que existe.

Capitán Tomate dijo...

Coincido con los comentarios sobre Paz Vega. Con el debido respeto para los fieles católicos, hasta me atrevería a pensar en hacerle un templo estilo Tepeyac a ese monumento de perfección absoluta femenina.
Y de mis pobres Tomateros, por ahí me dijeron que el exiliado Buzo Guzmán comentó: “Ya ven que no era yo.”

Capitán Tomate dijo...

A Jesús Ramón le digo que coincido con lo de Michael Jordan, pero como sugerí en otra entrada dedicada a él, pues Jordan tuvo como sueño no cumplido jugar béisbol para los Yankees. El más grande rindiendo tributo al Rey de los Deportes.

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