martes, 26 de abril de 2011

CRIMENES EJEMPLARES DEL BEÍSBOL III



Retomando la serie de crímenes ejemplares del béisbol, como homenaje a la sutil ironía -¿acaso el recurso literario más incomprendido?- de Max Aub, en esta ocasión citamos directamente textos del autor

“¡Era safe, señor! Se lo digo por la salud de mi madrecita, que en gloria esté… Lo que pasa es que aquel ampáyer la tenía tomada con nosotros. En mi vida he pegado un batazo con más ganas. Le volaron los sesos como atole con fresa…”

“Me la devolvió rota, señor. Y me dio una penada… Y se lo había advertido. Y me la quería pagar, la muy… Eso, sólo con la vida.”

“Matar a Dios sobre todas las cosas, y acabar con el prójimo a como haya lugar, con tal de dejar el mundo como la palma de la mano. Me cogieron con la mano en la masa. En aquel campo de fútbol: ¡tantos idiotas bien acomodados! Y con la ametralladora, segando, segando, segando. ¡Qué lástima que no me dejaran acabar!”

“¡Tenía el cuello tan largo!”

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