sábado, 12 de septiembre de 2009

LOS JUEGOS PERFECTOS



Hasta el momento de escribir esto, han sido 18 los juegos perfectos en la historia del béisbol de las Grandes Ligas. 27 hombres, 27 outs sin que nadie alcance siquiera la primera base. He aquí la lista:

1. LEE RICHMOND
Cleveland 0-1 Worcester (12-Junio-1880)
2. JOHN MONTGOMERY WARD
Búfalo 0-5 Providence (17-Junio-1880)
3. CY YOUNG
Filadelfia 0-3 Boston (5-Mayo-1904)
4. ADDIE JOSS
Chicago White Sox 0-1 Cleveland (2-Octubre-1908)
5. CHARLIE ROBERTSON
Chicago White Sox 2-0 Detroit (30-Abril-1922)
6. DON LARSEN
Brooklyn 0-2 NY Yankees (8-Octubre-1956 Serie Mundial)
7. JIM BUNNING
Filadelfia 6-0 NY Mets (21-Junio-1964)
8. SANDY KOUFAX
Chicago Cubs 0-1 LA Dodgers (9-Septiembre-1965)
9. JIM “CATFISH” HUNTER
Minnesota 0-4 Oakland (8-mayo-1968)
10. LEN BARKER
Toronto 0-3 Cleveland (15-Mayo-1981)
11. MIKE WITT
California 1-0 Texas (30-Septiembre-1984)
12. TOM BROWNING
LA Dodgers 0-1 Cincinnati (16-Septiembre-1988)
13. DENNIS MARTINEZ
Montreal 2-0 LA Dodgers (28-Julio-1991)
14. KENNY ROGERS
California 0-4 Texas (28-Julio-1994)
15. DAVID WELLS
Minnesota 0-4 NY Yankees (17-Mayo-1998)
16. DAVID CONE
Montreal 0-6 NY Yankees (18-Julio-1999)
17. RANDY JOHNSON
Arizona 2-0 Atlanta (18-Mayo-2004)
18. MARK BUEHRLE
Tampa Bay 0-5 Chicago White Sox (23-Julio-2009)

EL GRAN CAPITÁN



¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro terrible viaje ha terminado, el barco ha sobrevivido a todos los escollos.
Walt Whitman

Sucedió lo esperado. Derek Jeter con su imparable 2,722 superó la marca de hits conectados como Yankee, la cual pertenecía al formidable Lou Gehrig. En efecto, el 11 de septiembre de 2009, durante el tercer inning, el capitán Yankee se consolidó como uno de los grandes peloteros de todos los tiempos al hacer sonar el bate frente a Chris Tillman de los Orioles de Baltimore y enviar de imparable la pelota hacia el jardín derecho del nuevo Yankee Stadium. Hasta hace unos pocos días, Derek Jeter había caído en un slump de bateo, mismo que atribuía abiertamente al nerviosismo de estar cerca de rebasar a una leyenda como Lou Gehrig.
Tras superar la marca, Derek Jeter declaró con su sencillez habitual: “Nunca me lo imaginé. Nunca soñé esto. Tu sueño es jugar para el equipo. Una vez que llegas, sólo deseas mantenerte y ser consistente. Por lo tanto, esto no era parte de eso. La experiencia en sí resulta abrumadora.”
Nadie pensaba en 1992 que Derek Jeter llegaría a ser una estrella de la constelación del Bronx. En ese año, el entonces flacucho jugador se iba de 7-0 con cinco ponches en su debut en clase A con la sucursal Yankee de Tampa.
No deja de ser curioso que también un 11 de septiembre (sólo que de 1975), Pete Rose rebasara a Ty Cobb en la marca de hits de todos los tiempos en las Grandes Ligas. Derek Jeter, a sus 35 años, tiene más hits que los que tenía Pete Rose a esa edad. ¿Llegará Derek Jeter a los 4,256 imparables de Pete Rose? Se ve difícil, ¿pero cómo saberlo de cierto?
Aunque Lou Gehrig era un gran competidor, ni duda cabe que habría visto con beneplácito que Derek Jeter, un Yankee de pura sangre, rompiera su marca. Bien lo dijo, el dueño del equipo, George Steinbrenner: “Para aquello que sostienen que el Juego de hoy en día ya no puede producir peloteros legendarios, les tengo dos palabras: Derek Jeter.”
Derek Jeter, orgullo Yankee y orgullo del béisbol.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

CRÍMENES EJEMPLARES DEL BÉISBOL II


¿Qué me ven? Si tenía razón Don Drysdale: Para qué le voy a regalar cuatro lanzamientos al bateador en una base intencional, si de un solo lanzamiento le puedo dar la base y además un buen madrazo.

*

Quien avisa no traiciona y yo se lo dije clarito cuando le vi clavando los spikes en la caja de bateo: “Cava bien ese hoyo porque ahí te voy a enterrar.”

*

Se quedó esperando la recta el muy iluso. Bien torcido de la cintura quedó con el sinker que le clavé abajito, abajito.

*

Soy el señor ampáyer y lo eché porque dijo sentirse mal. Era preciso actuar de esa forma. No hay nada de que extrañarse. Cuando le canté el tercer strike abajo y en la esquina, me miró y me habló con palabras entrecortadas… sí, entrecortadas, algo así como los moribundos: “Estoy enfermo de tus putas decisiones”. Y a la calle, faltaba más, para que lo atendieran los médicos.

*

No fue adrede. No me dejaba acercarme al home. A pura rápida pegada me traía. No me permitía batear a gusto por mi banda. Hasta me tiró una bola a la altura de las orejas. Yo sólo me eché más pa’ atrás y saqué a tiempo el bate. Si al darle con ganas por el puro centro del diamante, qué culpa puedo tener de que su cabeza haya reventado como sandía.

martes, 8 de septiembre de 2009

EL ÚLTIMO HIT DE LOU GEHRIG


“[…] Henry Louis Gehrig, cuyo porcentaje de bateo ha alcanzado dimensiones alarmantes de anemia…”
25 de abril de 1939.
Arthur J. Daley, New York Times

Hiere la frase. Pero sí, es verdad, tan solo tres imparables hasta el momento en esa campaña de 1939. Algo en mí me traicionaba.
Al día siguiente no pude atrapar un fly con un hombre en primera. Ah, la doble matanza, tampoco llegó. Simplemente no pude hacer el giro hacia la segunda. Como si la muerte viajase en sentido contrario, el cuerpo había abandonado el alma.
Llegó el sábado 29 de abril, una tarde nublada. Lefty Gomez contra Ken Chase. Duelo de zurdos. Al bate venían delante de mí, Frank Crosetti, Red Rolfe, Jake Powell y Joe DiMaggio. Yo cargaba puños de arena para sentir sus alas. Soltaba poco a poco la arena para verles volar. Bocanadas de humo se perdían en una niebla lejana.
En la segunda tanda recibí una base por bolas de Chase. Los bates Hillerich & Bradsby eran 33 onzas más ligeros que antaño. Lo doloroso era recorrer el trecho hacia la primera. Alientos y desalientos entrelazaban sus manos en franca desproporción.
El tercer inning conecté de hit. El número 2721 como Yankee. 2129 juegos consecutivos en la alineación. Volteé a ver al coach. Se acentuaba un destello en su frente: una frase extinguiéndose en el vasto incendio de la Memoria.
Extraña tierra esta que da de comer al hombre y le concede su última prórroga. Un juego más, un poco de descanso y quién sabe, por qué no, a lo mejor el telón no se cerraría, pero lo oscuro y lo minado del silencio sangraban ya sostenidos de un garabato…

domingo, 6 de septiembre de 2009

AGRADECIMIENTOS

Culminó la mini gira sinaloense de presentación del libro de la bitácora, “Dime que no fue así, Joe”, pero enviamos desde aquí los más sinceros agradecimientos de parte del Capitán Tomate:

Al editor, diseñador y presentador Jesús Ramón Ibarra.
Al Instituto Sinaloense de Cultura.
Al Centro Sinaloa de las Artes Centenario.
Al Museo de Arte de Mazatlán.
A los presentadores Jaime Félix Picos, Gerardo Osornio y Ernesto Diezmartínez.
Al Chepe Zazueta.
A César Buelna.
A Ricardo González, Gabriel Gordillo, Jonathan Juárez y Emor Villa del periódico Noroeste.
Al periódico El Debate.
A los programas de radio “La Feria”, “El Fanático” y “Conexión Deportiva”, así como al 94.5 del FM.
Al canal 3 de televisión.
A Cris Malcampo.
A don Gaby, por el aventón a Mazatlán.
Al público que siguió las entrevistas y los eventos, no alcanzamos a recordar ni a conocer a todos, pero especialmente a Sergio Acosta, Juan José Ruiz, Vicente Solórzano, Enrique Murillo, Álvaro Calderón, Alvarito Calderón, Daniela Cantú, Meche, Lic. Alberto Gutiérrez, Lic. Javier Ruelas, el Job, el Dumbo Ángulo, ingeniero Carlos Aguilar, Armando Malacón, Frank Meza, Carlos Gastelum, Chachis y el Mayor, mi nina Andrea, la Carmelucha Torres y Moisés.
Al oriundo de Guasave que nos recordó la anécdota de Selman Jack y la del Mago Obeso.
A don Juan Vené, por los elogios inmerecidos desde Nueva York.
Al Consejo Editorial de la bitácora: Ludwig Wittgenstein, Albert Camus, Jorge Luis Borges, Salvador Dalí, Walt Whitman y Jack Kerouac. Quienes desde los cielos le jalan las orejas al administrador de la bitácora por sus errores de sintaxis.
Al descalzo Jackson, porque su nombre figure como debe ser en el Salón de la Fama.
A Adulfo Camacho, por la carrilla que le seguimos dando a más de 20 años de su error.
A don Agustín de Valdez, porque su salud mejore, y porque si nos referimos a sus tiempos de director de un conocido jardín de niñas en Culiacán, no fue sino para rememorar al Culiacán antiguo y rememorar la expiación social de don Agustín hacia el mundo del béisbol.
A quienes leen esto y enriquecen la bitácora con sus comentarios.
A los padres de Monsieur Calderón, por andar en todo este jolgorio.

La lista anterior es un nódulo de silicio, prueba irrefutable de las heráldicas colectivas del béisbol, la literatura y la amistad.

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