miércoles, 22 de octubre de 2008

JACK KEROUAC EN CULIACÁN


La tesis es simple: Jack Kerouac, el autor de “En el Camino” visitó Culiacán en algún momento de los años 1950’s. De paso habría asistido al béisbol para cerveza en mano apoyar a los Tomateros de Culiacán. ¿La fuente de esa afirmación? Un poema.
El poema más reconocido de Kerouac, “Mexico City Blues”, compuesto de 242 “coros”, incorpora todos los elementos de la teoría de la composición espontánea, Recuerdos, fantasías, sueños y surrealismo son combinados líricamente en un formato de textos sueltos que logra crear una épica sugerente.
“Mexico City Blues” se caracteriza por ir hilando experiencias, alucinaciones y pensamientos. Es una suerte de universo íntimo cifrado en el ritmo del Jazz. El poeta va asociando ideas según estas van deambulando a través de sus recuerdos.
Es importante recordar que Kerouac era ante todo un aventurero, un Jack London o un Lord Byron moderno. Y además, no menos importante, era un fanático del béisbol; de hecho en uno de los capítulos de su novela “Los Ángeles de la Desolación”, llega a crear un encuentro de béisbol imaginario.
En su viaje a la Ciudad de México desde San Francisco, Kerouac tal vez recorrió por carretera la larga ruta de la costa del pacífico, pasando desde luego por Sonora, Sinaloa y Nayarit. En ese sentido resulta curioso que Kerouac toque el tema del béisbol en el coro 137 (“When dry is Riverbottom/Baseball Rock”) de “Mexico City Blues” para en el siguiente coro señalar lo siguiente:

138th Chorus

It’s really a Brooklyn Night
the Aztec Night
the Mix Toltec Night
the Saragossa Night
the Tarasco Night

Jaqui Keracky
Grow Opium
In Ole Culiacan


(BLANK, the singer
sings nothing)


¿Al hablar de la noche de Brooklyn se refería Kerouac a los juegos de los Dodgers en Ebbets Field a los que asistió mientras era un estudiante de letras en la Universidad de Columbia en Nueva York? ¿Las siguientes repeticiones sobre la noche pretenden asimilar sus experiencias nocturnas en Brooklyn a las experimentadas en México? Después de todo, cada noche contiene a todas las noches del mundo. La mención de “Jaqui Keracky” aparentemente es un apelativo femenino de Jack Kerouac. La mujer como creadora de vida, para después rematar con la mención de que sembró opio en Culiacán. Luego el silencio. ¿Qué enmudeció al poeta? ¿Un cuadrangular en la novena entrada?
Los argumentos para sostener la tesis, como se ve, se limitan a una literatura de meras especulaciones. Serían reprobados por cualquier profesor de lógica. Quizá Kerouac sólo estuvo en Culiacán para experimentar con opiáceos. Quizá Kerouac sólo estuvo de paso. Quizá Kerouac nunca visitó el Ángel Flores. ¿Pero cómo saberlo de cierto?

jueves, 2 de octubre de 2008

THE TEXAS COWBOY

¿Cómo no recordar la lección que le dio el cuarentón Nolan Ryan al punk veinteañero Robin Ventura? Lo que no muchos recuerdan es que Ventura fue expulsado esa vez y Ryan no. Las leyendas vivientes no se tocan, por eso son vacas sagradas.

martes, 30 de septiembre de 2008

CRÍMENES EJEMPLARES DEL BÉISBOL


Max Aub (París, 2 de junio de 1903 – Ciudad de México, 22 de julio de 1972), sofisticado judío republicano, narrador, prosista lírico, cuentista imaginativo, dramaturgo y poeta ocasional, era un derroche de ingenio. Es una pena que hoy en día no tenga el número de lectores que merece un escritor con su talento. En particular, su libro “Crímenes Ejemplares” es una obra maestra de la literatura. La parodia por excelencia del criminal cínico. “Crímenes Ejemplares” recuerda a ese portentoso ensayo de Thomas de Quincey llamado “Del Asesinato como una de las Bellas Artes”, pero con más descaro y humor, lo cual no es poca cosa.
Si usted no ha leído ese libro, ¿qué diablos hace aquí? Vaya a comprar “Crímenes Ejemplares”. Hay ediciones de 3 ó 4 dólares. Si no tiene dinero para comprar el libro, róbelo. La gente lee tan poco hoy en día que el robo de libros debe ser algo así como el robo famélico, libre de toda culpa. Al menos esa era la filosofía de José Vasconcelos, esa gran figura intelectual del México de la primera mitad del siglo XX.
En una suerte de experimento pretendimos hacer aquí una breve parodia de esa parodia que es “Crímenes Ejemplares, mejor dicho, intentamos una breve parodia beisbolera de esa otra parodia. Veamos los resultados.

Yo estoy seguro que se rió. Lo miré desde la caja de bateo. Allá sentadito en el palco. ¡Se rió de lo que yo estaba aguantando! Corredor en segunda y con dos outs. El juego empatado en la novena baja. Era demasiado. Me metía y me volvía a meter la fresa sobre el nervio. Con toda intención. Nadie me quitará esa idea de la cabeza. Me tomaba el pelo. Primero vinieron un par de rectas de humo. ¿Acaso no saben lo que es estar abajo en la cuenta con dos strikes? Y luego el cambio. Ponche. Su risa desde el palco fue insoportable. Debieran felicitarme. Yo les aseguro que de aquí en adelante tendrán más cuidado. Quizá apreté demasiado. Pero tampoco soy responsable de que tuviese tan frágil el gaznate. Y de que se me pusiera tan a mano, tan seguro de sí, tan superior. Tan feliz.

*

Toda la temporada en la banca. Lo maté porque estaba seguro de que no me alinearía en la final.

*

Era tan pronunciada su curva, que cada vez que me la lanzaba, parecía un insulto. Todo tiene su límite.

*

Lo maté porque me dolía la cabeza. Después de 100 lanzamientos a uno le duele la cabeza. Y que él venga hablar a la loma, sin parar, sin descanso, de cosas que me tenían completamente sin cuidado. La verdad, aunque me hubiesen importado. Antes, miré mi reloj seis veces descaradamente: no hizo caso. Creo que es una atenuante muy de tenerse en cuenta.

*

¡Si el out estaba hecho! Era un fly sin chiste al jardín. No había más que meter el guante debajo de la pelota. “Mía, mía”, me gritó... ¡Y la dejo caer! ¡Y aquel out era decisivo! Les dábamos en toditita la madre a esos cabrones de los venados. Si del batazo que le di en la cabeza se fue al otro mundo, que aprenda allí a cachar como Dios manda.

martes, 23 de septiembre de 2008

LA LIGA DE LA COSTA


Antecesora de la Liga Mexicana del Pacifico, la Liga de la Costa se jugó en Sonora y Sinaloa durante parte de los años 1940’s y 1950’s. Desde luego los Tacuarineros de Culiacán fueron los campeonísimos.
Buscando precisamente información sobre la Liga de la Costa me encontré con las siguientes curiosidades de la IV Temporada 1948-1949 en:
http://www.historiadehermosillo.com/BASEBALL/04temporada/04temp.htm

(Whitey Ford tiró en la Liga!)

“La temporada comenzó el penúltimo día de octubre de 1948 visitando Hermosillo a Mochis, Culiacán a Guaymas y Obregón a Mazatlán. El “caballito” de batalla de los Queliteros, el gran “ciclón” Manuel Echeverría, doblegó a los Cañeros en el partido inaugural por marcador de 6-3 aunque en el segundo de la serie “Booker” (“Balazos”) McDaniels pinta de blanco 2-0 al equipo capitalino. De nueva cuenta Echeverría acumula otra victoria más a su larga y exitosa carrera deportiva venciendo en el decisivo a Guillermo “Memo” Luna con marcador de 7 carreras a 3 con menos de dos días de descanso. Echeverría iniciaba como era su costumbre, sin embargo como se vería después, el beisbol le tenía preparados momentos ingratos que tendría que enfrentar con valor el gran atleta.
“En el puerto sonorense de Guaymas, “la Tuza” Ramírez deja de manifiesto que vendría por una gran temporada venciendo por blanqueada a los Ostioneros 4-0 quienes aún lucían incompletos esperando la llegada de “su” Theolic Smith (que no apareció) y del “brujo” Barney Serrell (que tuvo una campaña desafortunada). Los “Tacuarineros” barren en la serie al débil equipo porteño ganando el segundo 4-2 con gran serpentina de Tomás Arroyo y el Negro Morales saca su escoba terminando el barrido por marcador de 3-2 sobre Ladislao Zamora
“En el puerto Mazatleco, los “Trigueros” de Obregón sólo empatan el segundo juego 2-2 en 11 entradas, perdiendo los otros dos por marcador de 3-2 con gran labor de Daniel Ríos, y 12 carreras a 1 lanzando el novato sensación de 20 años Eddie Whitey Ford, el mismo que durante la década de los cincuentas y sesentas sería un superestrella en las Grandes Ligas con los Yankees de Nueva York, estando hoy en día en el selecto grupo de los inmortales de Cooperstown.
“Muy pronto el desarrollo de la campaña descubrió quienes podían llegar a ser campeones. Venados de Mazatlán y Tomateros de Culiacán, acérrimos enemigos del vecino estado de Sinaloa, empezaron a ganar partidos a dos manos empujando poco a poco hacia el sótano a las débiles novenas de Hermosillo y Guaymas. Mochis por su parte resistió un poco más el embate de las poderosas escuadras sinaloenses siendo los “Trigueros” de Obregón quienes lograron intimidarlos fuertemente logrando armar uno de los equipos más completos en la historia de la Liga de la Costa de Pacífico.
“Al concluir la penúltima serie Culiacán sacaba medio juego de ventaja a Mazatlán y Obregón; los tres equipos exhibían un empate exacto de 35 victorias, aunque los “culichis” tenían un juego pendiente con Mochis presentando 21 derrotas a cambio de 22 de los otros dos; casualmente en la última serie se enfrentarían “Cañeros” y “Tacuarineros” en un fin de semana clave para conocer al nuevo campéon. Culiacán logró su propósito y el lunes 14 de marzo los periódicos anunciaban al nuevo rey del beisbol norteño, trofeo obtenido al lograr la victoria en los cuatro partidos ante Mochis concluyendo así una excelente campaña, iniciando una serie de triunfos excepcionales que lo llevarían a ser uno de los mejores clubes en los 13 años de vida del torneo.”

El lector observador habrá notado que el texto anterior fue tomado de una crónica de la historia de Hermosillo. Sería genial que algún historiador culichi rememorara el pasado de Culiacán, incluyendo su relación gloriosa con el béisbol. Digo, no todo es narcotráfico y politiquería, ¿o sí?

lunes, 22 de septiembre de 2008

THE LAST WALTZ


21 de septiembre de 2008
Yankees 7, Orioles 3
El Último Juego en Yankee Stadium

“Para nosotros aquí, es un gran honor vestirnos con este uniforme y salir a lugar cada día. Tenemos a los aficionados más grandiosos del mundo. Confiamos en ustedes para tomar los recuerdos de este estadio y llevarlos al nuevo estadio y para pasarlos de generación en generación.”

Derek Jeter
Parador en corto y capitán de los Yankees de Nueva York

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